HOMENAJE A VÍCTOR KON

La pérdida de alguien verdadero

“Estar con alguien verdadero es casi un milagro”

Antonio Porchia.

Hace unos días nos sorprendió la noticia y nos resistíamos a darla por cierta: el fallecimiento de uno de nuestros fundadores insignes, Víctor Kon. Hoy con la certeza de su partida, se inicia para todos nosotros su sobrevida: el cumplimiento de sus sueños y su esperanza acerca del arte y la educación en nuestra América.

Ramón Cabrera.

Estas fueron palabras de Víctor en un correo enviado a Ramón el 18 de septiembre del 2018:

Nuevamente seré breve, hoy. Pero quiero explicar mi pesimismo. La cuestión principal: Estamos en una inter era. Algo similar a lo acontecido durante el Renacimiento. Fin de una manera de comprender la naturaleza y la sociedad. El nacimiento de otra. ¿Cuantos siglos pasaron hasta que esta nueva comprensión parió una sociedad diferente? Creo que en nuestros días los plazos se acortarán, pero estoy seguro que el nacimiento se producirá
-de producirse- fuera de nuestros límites temporales. Mientras tanto vivimos varias crisis simultaneas: económica, política, social, cultural, educativa, comunicacional. Una parte de la sociedad hace lo indecible para mantener sus privilegios y trata de orientar los procesos desatados por la ciencia contemporánea en su propio beneficio, a lo que sea y sin importar las consecuencias. Una sola y extrema en esta dirección: ¿Tenemos conciencia que la humanidad tiene los medios para suicidarse y matar la vida en el planeta? ¿Quién puede garantizar que no se apretará el botón correspondiente? La otra parte de la humanidad creo que navega en la incertidumbre, que se agrega a las varias opresiones/agresiones cotidianas. Solo una pequeña parte se pregunta cuál es el camino para sacarnos este sayo de encima. De hacer realidad los ideales humanísticos, que hasta hace poco tiempo eran pura certeza y hoy están, vaya a saber en qué limbo. Incluyo
nuestras propias certezas y me pregunto si alguna vez las veremos realizadas. El entorno me hace pesimista. Pero también hay días en que la sonrisa florece y se parece mucho a lo que llamamos esperanza.

Abrazo, muchacho.
Víctor.

*Fotografía: Colaboración de Olga Lucía Olaya

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